Cómo navegar en la tormenta
By Branding, Marketing
Dic 18

Cómo navegar en la tormenta

Decía Thomas Carlyle que «la persona sin propósito es como un barco sin timón». Lo que llevado al terreno de las empresas y el mercadeo, es lo mismo que carecer de estrategia de marca y de un proceso de branding que la guíe.

Gestionar una empresa sin haber determinado una estrategia de marca es vivir todo el tiempo en el presente apagando incendios, siendo reactivos y no proactivos como cuando se tienen elementos de reflexión y análisis, que son producto de una planificación que pone la mirada en el crecimiento y el desarrollo a futuro. 

Las empresas que disponen de una estrategia de marca, no solo son las que lideran los sectores de mercado en que participan, sino también las que menos sufren los ciclos recesivos y las que obtienen los mejores márgenes de rentabilidad, gracias a que el activo «valor de marca» les permite cobrar precios superiores, que los consumidores están siempre dispuestos a pagar.

Cuando una empresa tiene una estrategia de marca clara, todo fluye. Las decisiones que a diario se toman, mantienen una coherencia que les da consistencia en el tiempo. Todo suma, nada resta. Por el contrario, cuando esto no sucede, vemos a la mayoría de las empresas navegando permanentemente en las dificultades económicas y financieras, lo que las vuelve vulnerables frente a sus competidores y rehenes de la falta de recursos para invertir y de las tan desgastadas y desgastantes promociones de precio, que solo dan flujo de caja sin márgenes de ganancia.

Perfecto, pero ¿quién se encarga de determinar la estrategia?

En las grandes corporaciones es responsabilidad del CMO (Chief Marketing Officer) y los departamentos de marketing, porque no solo cuentan con los recursos, sino también, con las competencias profesionales. Pero en el 99% de las empresas que son pequeñas y medianas, esta responsabilidad debe ser cogestionada entre los responsables de la toma de decisiones en las mismas y una agencia externa especializada en branding. Aquí uno aporta los recursos económicos, la visión y los objetivos de mercado y la otra, la especialidad en la materia y sus competencias para desarrollar un proceso de branding eficaz, con la ventaja de poseer la perspectiva del mercado. 

Es la Agencia la que deberá transformar los objetivos de marketing en objetivos de comunicación, construyendo marcas fuertes, bien posicionadas y relevantes para los consumidores, aportando pensamiento estratégico y creativo.

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